Puerta del retorno hacia el crepitar del fuego. El Solsticio de Verano y Juan el Bautista.
Dos frases se emplean para designar al SOLSTICIO DE VERANO en griego antiguo:
Θερινῆς τροπή. (Therinēs tropē)
πύλη του θέρους. (Pylē tu thérous)
Literalmente, la primera (Therinēs tropē) se traduce como: EL PUNTO DE RETORNO ESTIVAL, y la segunda (pylē tu thérous): LA PUERTA DEL ARDOR, o también LA PUERTA DE LA MITAD DEL AÑO.
El Solsticio de Verano es por tanto, el medio día del año, como ha sido calificado reiteradamente en diversas tradiciones.
La palabra “tropē”, el "punto de retorno", es asociado a ese momento en el cuál, un ejército retoma la ofensiva y hace retroceder al que venía detrás, es un cambio en el curso de la batalla. Es equiparable al momento en que se logra poner en fuga al enemigo, en que se garantiza la victoria. De allí, aquella frase del hermetismo que dice:
“Cuando todo parece perdido, es cuando todo será salvado”.
Por su parte, la palabra “Therinēs” pareciera estar compuesta por “Ther” de dónde provienen "térmico, termo...", y que se traduce por ardor y calor.
La segunda parte de la palabra “inēs” es una forma femenina del genitivo del sustantivo “ἴς” (fuerza, vigor).
El ardor al que se hace referencia es una fuerza, un vigor, capaz de cambiar el rumbo de una batalla y generar la victoria.
La segunda manera de expresar al SOLSTICIO DE VERANO en la lengua Helena (pylē tu thérus); LA PUERTA DEL ARDOR, o también LA PUERTA DE LA MITAD DEL AÑO, nos habla de ese umbral de paso hacia otro ámbito, “la salida de…” pero también la “entrada a..”.
Sin embargo, justo en el umbral, no hay salida ni entrada, se trata de una representación del “no espacio”.
El Solsticio de Verano está asociado a Ἰωάννης ὁ βαπτίζων (Juan Bautista), nombre que se traduce literalmente como "Juan el que Hunde" o "Juan el que Ahoga", siendo a su vez curioso que, en el nombre de Juan, está presente la voz “Iooee” que a su vez es “crepitar del fuego; soplo…”.
En el εὐαγγέλιον κατὰ Ἰωάννην γ':λ' (Evangelio según Juan 3:30):, Juan Bautista dice:
ἐκεῖνον δεῖ αὐξάνειν, ἐμὲ δὲ ἐλαττοῦσθαι.
Ekéinon déi auksánein, emé dé elattoústhai.
A aquél le es necesario crecer,
mientras a mí “ser disminuído”, “ser decrecido”.
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| Juan y Jesús de niños. Bartolomé E. Murillo. |
En el contexto del versículo referido, hay varios elementos dignos de atención. Los números correspondientes al capítulo y versículo en la versión griega; en el primero, una gamma (número 3 del capítulo); en el segundo, una lambda (número 30 del versículo). Dos árboles, de los cuales, el primero (la gamma) tiene sus raíces hacia arriba; mientras que el segundo (la lambda) las tiene hacia abajo. Uno crece y el otro es hundido, disminuido, decrecido...ahogado.
Finalmente, recordando aquella voz que expresa "Gloria Efímera del San Juan de Verano", resulta interesante que GLORIA en griego antiguo es DOKSA, que también es "OPINIÓN, ILUSIÓN, APARIENCIA", y que se opone a VERDAD, que en la lengua helena es ALÉTHEIA o ALETHÉE, que a su vez es "SIN LETHÉE, SIN LETHEO"; "SIN OLVIDO".
Disminuye la GLORIA y la ILUSIÓN, mientras crece LA VERDAD... EL RECUERDO.


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