EL GUITARRISTA DE LA CATÁSTROFE
Este mundo moderno impregnado de un halo mental de carácter colectivo, cuyo matiz principal pretende ser el progreso, la evolución y un estadio más elevado del hombre, no se cansa de desenterrar constantemente, sobre todo en la gran urbe, cuadros maravillosos y evocadores de lo que dicho diseño ofrece realmente. Se trata del resultado posterior de una catástrofe, donde la única armonía, el único orden nebuloso, etéreo, era la pieza tocada en algún punto de ese caos postapocalíptico por un guitarrista de singular y magro aspecto. Me encontraba en una vieja unidad de transporte público, de las pocas que quedaban para fungir como destartalados vehículos del colectivo, de la informe masa calificada de tantas maneras a lo largo de los siglos como “el vulgo”, “los muchos”, unidad formada a partir de una multiplicidad tan heterogénea como anhelante, mosaico abstracto de un Demiurgo incomprensible. Iba pues enrumbado hacia un Oriente, en dirección al este de la ciudad en la que transcur...