Dos enemigos y un barco. Fábula de Esopo.

 Cuenta Esopo en una de sus fábulas lo siguiente: 

Δύο ἐχθροὶ ἐν μιᾷ νηὶ ἔπλεον. Βουλόμενοι δὲ πολὺ ἀλλήλων διεζεῦχθαι, ὥρμησαν ὁ μὲν ἐπὶ τὴν πρώραν, ὁ δὲ ἐπὶ τὴν πρύμναν καὶ ἐνταῦθα ἔμενον. Χειμῶνος δὲ σφοδροῦ καταλαβόντος καὶ τῆς νηὸς περιτρεπομένης ὁ ἐν τῇ πρύμνῃ ἐπυνθάνετο παρὰ τοῦ κυβερνήτου, περὶ ποῖον μέρος καταδύεσθαι τὸ σκάφος πρῶτον κινδυνεύει. Τοῦ δὲ εἰπόντος· «κατὰ τὴν πρώραν», ἔφη· «ἀλλ' ἔμοιγε οὐκέτι λυπηρὸς ὁ θάνατός ἐστι, εἴγε ὁρᾶν μέλλω τὸν ἐχθρόν μου προαποπνιγόμενον.»

Dos enemigos navegaban en una embarcación. Deseaban fervorosamente separarse uno del otro. Así pues, se movieron, uno a la proa y el otro a la popa, y así permanecieron. Repentinamente se desató un fuerte invierno e hizo zozobrar al barco. El hombre que estaba en la popa le preguntó al timonel cuál era la parte de la nave que se hundiría primero. El conductor dijo "primero se hundirá la proa"; ante esto, dijo aquel hombre de la popa "entonces la muerte no se me presenta tan amarga, si es que debo ver a mi enemigo hundirse antes que yo".

  

Los enemigos se han distanciado ciertamente, pero a pesar de ellos mismos, se encuentran en la misma nave, bajo la dirección del mismo timonel y sujetos a los embates del mismo mar, del mismo cielo. Sus circunstancias son idénticas, están presos de los mismos condicionamientos. Como el ser humano en lo central, uno respecto del otro y más de cualquier diferencia contingente.

El barco se hunde pero nadie escapa del terrible instante. El barco es un cuerpo inmenso con sus facultades móviles e incesantes.

"Oh Rose, thou art sick/the invisible worm,/ that flies in the night/...has found out thy bed/ of crimson joy...", como el poema de Blake. 

En griego antiguo “náus” (embarcación, barco, nave) refleja la fonética de “néos” (joven, juvenil); y este último, pero con diferente acentuación (neós), es el genitivo épico y jónico de "náus", curiosa relación, digna de ser reflexionada con atención.

En el barco, la quilla, columna vertebral de la nave, une a la popa con la proa. En la popa se encuentra uno de los enemigos junto al timonel (el conductor de la embarcación). Mientras tanto, en la proa se encuentra el otro enemigo, ese que habrá de fallecer en primer lugar. Se reflejan así, el uno al otro.

Los tres hombres corren con la misma suerte, solo que fuera del conductor, los dos hombres que se desprecian, están concentrados en distanciarse uno del otro y ubicarse en cada una de las puntas de la embarcación.

En ningún momento ponen empeño en salvarse de la muerte. Tan solo están allí, representando un antagonismo, dentro de esa unidad conformada por el mismo cielo, el mismo mar, barco, tormenta, timonel…

Más allá de estos pequeños elementos (mar, barco, cielo…) que identifican a los viajeros, fusionándose y formando el contexto de la historia, la primordial unidad está en la Parca que los acecha. 

Han pasado el tiempo afianzados en las diferencias, sin darse cuenta de las condiciones que los hermanan, y más allá de esas condiciones, el hecho de no haberse alineado con el director de la embarcación, para salvar el viaje.

Establecidos en la idea de que dichos enemigos son reflejos uno del otro, la muerte anticipada del de la proa, que alegra al de la popa, le hace menos amarga la idea de tener que fallecer, por la supresión de los juicios que genera su contraparte, la noción de alteridad habrá de  cesar un instante antes de su propia disolución.


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