¿A DÓNDE IRÁ ESA SEMILLA? - SOBRE MANDARINAS DE ZAZA URUSHADZE.
Un anciano venerable, delgado, bastante alto y alargado de extremidades, con una barba que cubría todo su rostro, se encontraba sentado con la mirada aparentemente en la nada. Sin embargo, su agudo sentido penetra atentamente, aunque sin racionalizar mucho el fenómeno que estaba ante sus ojos. Frente a él, a pocos metros en el suelo, se hallaba una pequeña mandarina madurísima abierta por un constado como si se hubiera roto al impactar con el suelo luego de desprenderse, una vez cumplido su ciclo de dependencia con el árbol que le dio existencia; aquél que, a su vez, provino desde una de sus semillas de su interior de mandarina; dimensión ésta de la que ella, como fruto reventado y yacente también provino alguna vez. Esa fruta anaranjada y rota quizás intentó ser comida por algún ave, de allí su estado actual. Era posible que alguna de aquellas moradoras de las alturas, en su vuelo regular, la encontrase a su paso y hubo deseado que su interior fuese una plantación entera de mand...