HESÍODO “EL AUGUR” y Las 5 estirpes de la Condición Humana.
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| Moreau, Gustave Hésiode et la Muse - 1891 |
Todo poeta es un augur y un oráculo; de hecho, se decía que el oráculo de Delfos exponía sus oráculos en versos hexámetros.
Hesíodo, poeta y augur, formuló también en hexámetros su obra: “LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS”. En esta obra, anunció la existencia de 5 estirpes de la humanidad, siendo la última la del estado más decadente del conjunto, de la cual, en principio, parecemos ser los trágicos protagonistas; ya que, Hesíodo describe, cómo buen augur, de forma quirúrgica, el estado actual de la humanidad.
En esta oportunidad, se expondrá el texto en castellano del poema antiguo, a partir de la magnífica traducción de AURELIO PÉREZ JIMÉNEZ y ALFONSO MARTÍNEZ DÍEZ, considerando que en ocasiones posteriores tendremos la oportunidad de explorar el texto griego original, que irá acompañado de nuestra propia traducción.
Continuando con lo anterior, esta 5ta y última estirpe es calificada como "LA ESTIRPE DE HIERRO", de la cual, el insigne Hesíodo declaró que estaría conformada por:
“…Hombres de voz articulada, los que ahora existen sobre la tierra fecunda. Nunca durante el día se verán libres de fatigas y miserias ni dejarán de consumirse durante la noche, y los dioses les procurarán ásperas inquietudes; pero no obstante, también se mezclarán alegrías con sus males.
El padre no se parecerá a los hijos ni los hijos al padre; el anfitrión no apreciará a su huésped ni el amigo a su amigo y no se querrá al hermano o como antes. Despreciarán a sus padres apenas se hagan viejos y les insultarán con duras palabras, cruelmente, sin advertir la vigilancia de los dioses —no podrían dar el sustento debido a sus padres ancianos aquellos cuya justicia es la violencia— , y unos saquearán las ciudades de los otros. Ningún reconocimiento habrá para el que cumpla su palabra ni para el justo ni el honrado, sino que tendrán en más consideración al malhechor y al hombre violento. La justicia estará en la fuerza de las manos y no existirá pudor; el malvado tratará de perjudicar al varón más virtuoso con retorcidos discursos y además se valdrá del juramento. La envidia murmuradora, gustosa del mal y repugnante, acompañará a todos los hombres miserables.
…a los hombres mortales sólo les quedarán amargos sufrimientos y ya no existirá remedio para el mal.”
Es asombrosa la coincidencia entre esta descripción y el estado actual del mundo y de la humanidad en general.
Ahora bien, trasponiendo nuestra vista desde el final de este mito hasta los primeros versos, vemos que HESÍODO refiere que el origen del hombre y los dioses es el mismo, ya que da inicio a la historia expresando:
“Ahora si quieres te contaré brevemente otro relato, aunque sabiendo bien —y tú grábatelo en el corazón— cómo los dioses y los hombre mortales tuvieron un mismo origen.”
Lo extraño es que, conforme realiza esta afirmación, señala de inmediato, que la primera estirpe, el punto originario es "LA ESTIRPE AUREA o DE ORO", durante el reinado de "CRONOS".
Aquí surgen las preguntas:
¿Qué ocurre con el periodo del reinado de URANO?
¿Acaso no forma parte del origen?
¿Acaso el universo URANIO constituye una dimensión anterior al origen de todo?
Dicho esto:
La exposición de las 5 estirpes de la humanidad pareciera enseñarnos un estado ideal originario que va en decadencia hacia un estrato último, que resulta en un reflejo opuesto y contrario al estado primigenio.
Estas estirpes en el orden de aparición en el Poema son:
1.- Χρύσεον γένος o el “Linaje, la Estirpe Aurea”
2.- ἀργύρεον γένος o el “Linaje, la Estirpe Plateada”
3.- χάλκειον γένος o el “Linaje, la Estirpe Broncínea”
4.- ἀνδρῶν ἡρώων θεῖον γένος: δικαιότερον καὶ ἄρειον o el “Linaje, la Estirpe Divina de Hombres Heroicos”.
5.- σιδήρεον γένος. o el “Linaje, la Estirpe de Hierro”
Observamos pues 4 estirpes metálicas y 1 no metálica. Esta última, la ESTIRPE DE LOS HÉROES es la transición entre las 3 primeras y la última.
Las 2 primeras estirpes son metales puros: la estirpe de oro y la de plata, la 3ra es la estirpe de bronce, que es una aleación entre el cobre y el estaño, dualidad y complemento a la vez.
La última, la nuestra, es un metal puro igualmente, pero cuya condición, como se verá en otra ocasión, es un contraste respecto de la primera de todas, la de ORO.
Desde la perspectiva cíclica de la tradición primordial, todas esas estirpes constituyen una rueda, cuyo centro ignoto se encuentra más allá de todo principio, la humanidad ha pasado, y pasará por cada una de esas etapas de manera infinita, una y otra vez, en una repetición que nos recuerda a las figuras de "LA RUEDA DEL SAMSARA" y del "ETERNO RETORNO".
Ahora bien, más allá de lo temporal, en el entendido de que, a pesar de las diferencias patentes entre la multiplicidad de los seres humanos, "LA CONDICIÓN HUMANA ES UNA", como bien lo han expuesto pensadores y tradiciones de todos los tiempos; una CONDICIÓN que resulta de un mestizaje de ignotos linajes y estirpes que se entrelazan en un tejido misterioso; pareciera que estos cuatro linajes y estirpes nos hablan no solo de un proceso “invo-evo-lutivo” reiterado y recurrente a través de los eones, sino que nos habla de la presencia, en lo humano, de distintos estratos o niveles, de los cuales el último, el de HIERRO, preponderaba ya desde la época de Hesíodo, en el 700 a.C., pues como él mismo decía al hablar de la última estirpe, se trataba de:
“hombres… que ahora existen sobre la tierra fecunda”.
En el entendido de que, desde ese entonces y hasta el presente, han transcurrido más de 27 siglos, surgen preguntas abismales que reformulan el planteamiento inicial de la reflexión que nos ocupa:
¿Será que nosotros, hombres de esta era postmoderna, pertenecemos a esa edad de hierro aludida por el poeta Hesíodo?
o
¿No será que acaso formamos parte de un ámbito ulterior, que en lugar de estar más allá de la génesis de todo, se encuentra más acá de una némesis dantesca?
Lo cierto es que, para poder abandonar el estado actual en el que nos encontramos, es necesario retornar al origen, pero no arrastrados por el curso de la inercia de un "progresismo ilusorio", sino por el contrario, obedeciendo el mandato antiguo: "¡VADE RETRO!"; para luego, desde allí, mirar hacia URANO, más allá de CRONOS, a través de la transición posible, ofrecida por los actos que caracterizan a la 4ta ESTIRPE, LINAJE HERÓICO y TRANSITORIO, LIBRE DE METALES, cuya posibilidad de triunfo radica en el interior del hombre mismo.

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