EL PERDÓN, conocer junto al otro.

El perdón es uno de los mayores actos de libertad; no en vano en el Padre Nuestro, en su versión griega, se expresa que: 


“...καὶ ἄφες ἡμῖν τὰ ὀφειλήματα ἡμῶν…ὡς καὶ ἡμεῖς ἀφίεμεν τοῖς ὀφειλέταις ἡμῶν…”

“...kái áphes heemín tá opheiléemata héemoon…hoos kái heméis aphíemen tóis opheilétais heemóon…” 

“Y perdona nuestras ofensas…como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden” 


El verbo empleado para PERDONAR es “Aphíemi” que además es: “soltar, dejar caer, poner en libertad, disolver…”  

Sermón de la Montaña. 
Carl Bloch 1877.


En este sentido, y en el contexto anterior, cuando “Dios nos perdona” también nos libera y nos disuelve, pasamos a un ámbito de unidad con aquella dimensión en que somos disueltos, como un grano de sal que ha sido lanzado al océano.


En el mismo tenor, cuando “Perdonamos a los que nos ofenden”, soltamos un peso, dejamos caer, somos libertadores de “algo”, que hasta entonces nos daba un peso adicional en el camino, soltamos los arreos del burro en nosotros, “dejamos de aferrar…”, combatimos al tirano y a la tiranía, renunciamos al Faraón, como Moisés.


En este sentido, pareciera que el acto del perdón apunta hacia la posibilidad de hacernos partidarios de un conocimiento, que se encuentra más allá del redil en el que nos hallamos ordinariamente. Un conocimiento que está representado en aquellas aguas en las que somos disueltos, o bien en la renovada “ligereza” del peregrino sin carga.


En Griego Antiguo el verbo “CONOCER” se expresa con la palabra “γιγνώσκω” (gignóoskoo). En este sentido, es curioso que dicho verbo, unido al adverbio “σύν(juntamente, a la vez, por medio de, con…algo o alguien) formen el verbo “συγγιγνώσκω(syngignóoskoo) que literalmente indica “CONOCER CON EL OTRO” “CONOCER POR MEDIO DEL OTRO”.


Aquí cabe preguntarse: ¿Qué es eso, lo que el otro me da a conocer a través del perdón? ¿Acaso nos hacemos conscientes de aquello más allá del redil a través de un acto de comunión? 


Al inicio del diálogo APOLOGÍA DE SÓCRATES de Platón, Sócrates, que contaba según el mismo diálogo, con setenta (70) años de edad, se dirige a sus acusadores diciendo que “se había olvidado un poco de sí mismo con la afrenta y las acusaciones dirigidas en su contra”; y luego, como recuperando el recuerdo, les dice a sus acusadores que lo perdonen en lo sucesivo por la manera en que expondrá su defensa. 

El verbo empleado en este punto es “syngignóoskoo”, la segunda versión del verbo PERDONAR que hemos esbozado antes. 

Página del Codex
Oxoniensis Clarkianus. Apología.
Platón

Sócrates pareciera denunciar y reconocer que había abandonado el recuerdo de sí, tan solo unos instantes, pero que luego retornó desde este olvido momentáneo, para recuperar el conocimiento más allá de... 

Se sobrepuso a la ilusión de alteridad en un momento tan tenso, e invitó a sus verdugos a que abandonaran el redil y a que pasaran a la dimensión de aquel conocimiento (que lo perdonaran), no para que le dispensaran de beber la cicuta, sino para que comprendiesen finalmente, la razón del gallo que desde hace tanto debía al Dios Asclepio, y que habría de pagar en su nombre su discípulo Criton, luego de acatar la sentencia de muerte.

El viejo sabio se detuvo un instante por la carga, pero luego recordó que ir ligero es mejor, y que no cambiaría su libertad por la tiranía que implicaba el olvido de esa dimensión contenida en el pronombre reflexivo “ἐµαυτοῦ” (de… mí mismo).

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