Del primer
elemento (lo externo), Hermes tomó la capacidad de resonancia; del segundo (lo
interno), las escalas, la facultad de subir y bajar, de sublimar y densificar… la
capacidad de libertad. Es así como los llamados coloquialmente “cuatro (04)
estómagos del rumiante”, son una manifestación de las cuatro (4) bifurcaciones
del Doulos Oukoon de Jonuel Brigue.
Y es
que en la música, se presenta de manera contundente aquél quinto (5º) elemento
que va más allá de la última bifurcación, más allá de las palabras y de todo
discurso. El imperio de la reflexión es abandonado en procura de la elevación
del alma hacia la esfera de “lo real”, que según el propio autor de la última obra
aludida: “tiene carácter vibratorio”.
La “vivenciada
soberanía” tuvo lugar, como decía, a la salida de Carora, iba solo, en horas de
la tarde, cerca del poniente, había sido una despedida, aunque en ese entonces
no lo sabía, iba sumido en ese estado donde los pensamientos y la imaginación parecen
estar en suspenso, mientras el cuerpo ejerce mecánicamente la conducción a
través de un camino muchas veces recorrido. En un punto de la carretera donde
es imperioso disminuir la velocidad por la presencia de los llamados “policías
acostados”, surgió de manera repentina, justo delante de mí, a pocos metros, un
MACHO CABRÍO, negro, sumamente peludo tanto en su mentón, en su cuerpo, como en
cada una de sus patas; era de considerables dimensiones, parecía que había sido
objeto de una terrible pelea o accidente; a los pocos segundos me di cuenta que
quizás había sido víctima previa de un arrollamiento, pues le faltaba su cuerno
derecho, y de ese mismo lado, a la altura de su ojo derecho, tenía, en lugar de
su órgano de visión, una considerable y vieja cicatriz, le abarcaba desde aquel
punto justo encima del lugar donde debería encontrarse su ceja derecha hasta
llegar cerca de la comisura derecha de su boca; a primera vista, la composición
histológica de esa cicatriz era parecida a la que suelen formar las propias cabras
en las rodillas, tan acostumbradas a los raspaduras y fricciones en sus grandes
escaladas.
Después
supe que aquel Macho Cabrío soberano había sido destinado en principio para “Azazel”,
pero hubo escapado del despeñadero del cual lo precipitaron el “Día de la
Expiación”.
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"La piedra, rechazada, ha llegado a ser la piedra angular". Hch 4:11. Fotografía: Ana T. Hernández de Antonio: @pasifae_
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La
salida repentina del animal tuvo lugar, como dije, delante de mí, surgió del
lado derecho y caminó en dirección a la izquierda, con intenciones de cruzar la
avenida, se detuvo justo en la mitad de la vía que me conducía, giró su cabeza
y me miró con detenimiento un par de segundos. Continuó su camino sin prisa,
apartando a todos ante su paso hierático, cual soberano de aquellas escarpadas
y xerófilas latitudes, manifestando un poder a lo largo de su avance, uno que hasta
entonces era desconocido para mí y que no había percibido antes bajo ninguna
circunstancia. Bajo el influjo de su mirada, caminó sin premura y obligó a los
demás vehículos de ambas vías a detenerse, mientras atravesaba de punta a punta
la carretera entera. Algo en mí se conmovió en lo profundo, como el
estremecimiento aquel que sentimos cuando nos despertamos de repente, pues
soñamos que caemos desde muy alto, pero en lugar de un suelo etéreo nos
hallamos en cama, obscura precipitación, cuya caída, no por mullida, deja de
ejercer una sutil violencia interior. En ese justo instante, como eco de la
colisión final resultante de la caída, resonaron, en medio de un silencio
peculiar, más allá del entorno y de la música, las palabras del “Pequeño
Arquitecto del Universo” de Jonuel Brigue: “Desolado y fuerte…asisto a
mi propia existencia que consiste en haber surgido y persistir sin fundamento,
sin causa conocida, sin sentido, resistiendo los embates del mundo en un
absurdo conato de autopreservación casi como los que insisten en sus deberes,
afanes, ambiciones, conflictos y enredos para olvidar que los ronda la muerte…”
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Cécil Álvarez, Pastor de Cabras en el desierto interior. Fotografía: Ana T. Hernández de Antonio: @pasifae_ |
Así
es como la entrada y la salida de Carora confluyó en ese instante en un solo
punto, la figura de dos animales opuestos; en la primera, al entrar,
confrontado con el cuidado monumento de la VACA; en la segunda, de salida, frente
al herido pero soberano ser del MACHO CABRÍO. La primera: el corazón de la
primavera; la segunda: el comienzo del invierno. A la entrada, la vida
esplendorosa con todo el poder de Afrodita; a la salida, el Anciano Cronos
empuñando la guadaña, el reloj de arena y su paciencia. Más allá de él: lo
ignoto. Solo Hermes pudo ser capaz de conjugar esos dos extremos en un solo
instrumento: caparazón y tripas, vacío y tensión.
La
tensión y el vacío, presentes en la honda y en la guitarra, hacen posible el
“jopeo de los chivos” y también el poder “meter en cintura a los perros
salvajes” que intentan atacar al ganado. La honda y la guitarra por igual: ya
que con aquella, tal como lo recuerda el autor: David venció a Goliath. Mientras
que con el instrumento de cuerda Orfeo apaciguaba a las bestias.
Cuenta
el mito que Odiseo era el único capaz de tensar el “arco” que le aguardaba en
casa, esa capacidad de tensar dicha arma le cualificaba como digno del retorno
y del señorío de su patria. En griego antiguo el sustantivo “arco” es designado
con el término (transliterado) “Biós” y el sustantivo empleado para designar
“vida, existencia, mundo…” es “Bíos”. La misma palabra, aunque acentuada en
vocales y sílabas distintas. Una palabra con dos sílabas, dos vocales, dos
consonantes. En la primera (arco-“Biós”) el acento recae sobre el círculo sin
centro de la “o” (la letra ómicron en el griego) y en la segunda (vida, existencia, mundo-“Bíos”)
sobre la vertical de la “i” (la letra iota en el griego).
Ambas,
vertical y círculo, conjugadas, componen el cetro del Rey, pero también el cayado
del pastor, aquel que fue detrás de la oveja (¿O de la cabra?) perdida.
ALIRIO,
el protagonista de la obra, se constituye en un arquetipo sin igual, que conjuga
en sí las potencias mencionadas, capaz de tensarse a sí mismo y al mundo entero
con su imperiosa voluntad.
II.- El re-cuerdo:
aguas siempre fluctuantes.
Las
aguas del recuerdo son como las de los ríos del Edén, se bifurcan, pero su
fuente es una. Se dispersan, fecundando los vergeles de la tierra que los
recibe y multiplica.
Mis abuelos
maternos decían: “El jagüei del que no se saca agua, se seca”.
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Árbol, sombra de algo más. Fotografía: Ana T. Hernández de Antonio: @pasifae_ |
El
recuerdo, magno protagonista de la obra, desde las primeras líneas se posiciona,
sutil, a veces impetuoso, pero siempre presente, como esas aguas aludidas a lo
largo de su desarrollo; las que el Barbero “Buche de Agua” contenía en su boca;
las corrientes que componían la fuerza de la quebrada de Carora, equiparable al
alma y la creatividad del guitarrista, que repentinamente arrastran todo a su
paso; las mismas que inspiraron a los músicos que aprendían por “instinto, tradición,
fantasía y mucho oído”; las aguas profundas e insondables en la psique de cada
uno de aquellos miembros de cada familia caroreña, “locos como cabras”, pero
que estaban realmente en senderos a los que ningún otro ser llega, sin riesgo
de despeñarse al punto, alcanzando alturas tan inescrutables como aquellas a
las que accede la Cabra, nutriéndose,
como la Cabra, de alimentos insospechados, que podrían matar a cualquier otro,
pero que en el caso de aquellos constituía un sustento muy particular; psiquis
que estaban reflejadas, repetidas, fragmentadas, así como “PsiquePsique”,
“PsiquisPsiquis”, “Siquisique”; controladas y confinadas, pero solo en
apariencia, mediante el empleo del “cuarto del loco”, que intentaba fungir como
dique de contención en cada una de las casas, estructura propia de un “Feng
Shui” muy peculiar y exclusivo de aquellas casas Caroreñas.
Las mismas
aguas arrastraban a “Chemaría Verde” hacia ignotas e ígneas regiones del
inframundo, para luego augurar el futuro decadente y mecánico de la humanidad; regiones
donde también contempló a un “pendejo que fue culto y probo”, condenado, evidencia
de que “los extremos se tocan”; proverbial frase que nos recuerda el caso de
aquellos que obstinándose en orar a Dios, terminan evocando al Diablo, como lo
reseña un pensador universal del siglo XIX.
Aquel
futuro vislumbrado por Chemaría, era un futuro donde la escala había dejado de
ser “transfenoménica”, un futuro donde la escala no sería como la soñada por
Jacob, recostado sobre roca firme, a través de la cual fluían en ascenso y
descenso permanente los amanuenses del principio supremo. Un futuro donde la
escala sería mecánica y el hombre ya no se esforzaría por transponer cada
peldaño, sino que podría dormir en el primer tramo, hasta ser llevado de manera
exponencial a niveles de un mundo cada vez más sumido en la multiplicidad, la
inconsciencia y la falta del auténtico anhelo de transcendencia.
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Posada LOS GRANADOS. Carora. Fotografía: Ana T. Hernández de Antonio: @pasifae_ |
Tan
iguales son las aguas físicas de la quebrada a las sutiles vibratorias de la
música, que las primeras, cuando crecía la quebrada, arrastraba todo a su paso,
sin hacer distinción alguna entre los “Godos” y “el resto del Pueblo”. En el
mismo despliegue de fuerza, las segundas aguas, las musicales, inundaban las
casas por igual, pues los godos la “sentían como el resto del pueblo”, eran
embargados con la misma intensidad.
III.- Una
arquitectura viva.
El autor
rinde un hermoso homenaje a “Don Chío” y a su gran labor como inmensa fuente
nutricia, maestro generoso que le presentó la materia prima de lo que serían
las estructuras reflexivas que le acompañarían en adelante.
Empero
dicha materia prima, sería la que daría lugar a la construcción más importante
y ulterior: la de una toma de consciencia dolorosa. El reconocimiento de la
fragmentación interior, la mirada oblicua que sería la base fundamental para
ajustar los diques y permitir un mejor flujo de su creatividad.
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Cécil Álvarez, en cinto de Música y de Philo-Sophía. Fotografía: Ana T. Hernández de Antonio: @pasifae_ |
Todo
acto creativo requiere de dos para dar lugar a un tercer elemento, así fue “en
el principio”.
La
creación de un nuevo ser vivo tiene lugar con el encuentro de los opuestos para
concebir, fecundar y dar a luz. El confrontarse con el mundo de las ideas y con
“el otro”, en casa de Don Chío, he allí el 1 y el 2.
Luego
surgen los 3 “Yoes” de Alirio develados en la hamaca, empleando quizá “el
asana que adoptan los llaneros de Apure y Barinas cuando quieren meditar…para
facilitar la flotación existencial” (EL PEQUEÑO ARQUITECTO DEL UNIVERSO,
Jonuel Brigue, capítulo 6, pág 52); la prisión de las 3 torres, la mención triple
del sustantivo “Masón” empleada por su madre para insultar a los enemigos de la
iglesia. Pero el “Alirio que mira” siempre queda oculto, punto y vértice
superior de la “Tetraktys”, cuarto nivel superior de la tradicional y puntuada
figura.
Aquí
habrá una pequeña digresión conectada con esos cuatro (4) niveles de la
Tetraktys, geometría rememorada como producto de la toma de consciencia de
Alirio.
El
poeta SIMÓNIDES DE CEOS expresó que un hombre verdaderamente bueno y virtuoso,
habría de ser un “Tetrágoonon de pies, manos y mente”; metáfora
de aquel que “se conduce”, “obra” y “reflexiona” de manera “Tetragónica”.
Esto tiene una clara conexión con la “Tetraktys”. El adjetivo “Tetrágoonon” se podría
traducir como “cuadrado, perfecto, sólido y fuerte”. Sin embargo,
siendo que “Tetra” además de ser raíz del cuadrado, lo es también del “cuatro”
y por cuanto “Goonon” se emparenta con “gonada”, un hombre “Verdaderamente
bueno y virtuoso” es lo que en la jerga popular calificamos como “Un cuatriboliao”.
Un
“cuatriboliao” es un hombre que supera los condicionamientos del hombre
ordinario, se emplea comúnmente para hacer referencia a un imposible, a un
hombre inexistente, supranatural. Sin embargo, “Goonon” se vincula igualmente con
“Gígnoomai” (llegar a ser), “Gonee” (generación, origen, germen) y también con
“Gignóoskoo” (conocer, darse cuenta). En base a eso, en esencia, nuestro
coloquial “cuatriboliao” es quien ha “germinado”, se trata de un verdadero “Neófito”,
“dándose cuenta” de los prenombrados cuatro ámbitos de bifurcación.
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"La razón de la sinrazón que a mi razón se hace..." Fotografía: Ana T. Hernández de Antonio: @pasifae_ |
La
primera parte del Proverbio 1:7 que suele traducirse como “El temor
de Dios es el principio de la sabiduría…” en la transliteración de la
lengua hebrea expresa: “Yir’at ‘yod,heh,waw,heh’ re’shit
daat…”. A las luces de lo anterior, obsérvense a su vez cuatro
(4) aspectos:1) “Yir’at”
además de ser “temor”, tiene por raíz “yod,resh,aleph” que también
contiene las nociones de “instrucción y orden”.
2) El
término ‘yod,heh,waw,heh’ que se traduce por “Dios”, es el
principal Nombre Divino de la Tradición Hebraica, el Tetragramma, el nombre de
cuatro (4) letras, inefable, que suele traducirse de varias maneras, de las
cuales las más comunes son “Dios” y
“Adonay”. Este nombre nos conecta nuevamente con aquel “Tetra” de la
“Tetraktys”, y la primera parte del nombre compuesto de nuestra jerga, es
decir, el “Cuatri”. Como colofón, el tetragramma Hebreo aquí referido, es el
verbo “Ser” conjugado en los tres tiempos (pasado, presente y futuro).
3) “Re’shit”
(principio, cabeza) nos da cuenta de aquel “Germen” al que “Goonon”, “Gonada” y
“Boliao” hacen referencia.
4) “Daat” (conocimiento),
a pesar que suele traducirse como sabiduría, quienes han visto con atención el
esquema del “Árbol de la Vida”, saben que obedecen a niveles diferentes. “La
Sabiduría” y “El Conocimiento” son dos puertas supremas pero, mientras una
(Daat) conduce a la “Reina” (Saturno, límite de la manifestación); la otra
(Hokhmah), ámbito inmediato al anterior, nos lleva directo al “Ser”, al
“Origen”, al “Primer Brote” de los campos de MOAB. Además el término empleado para
calificar a “La Sabiduría” en el esquema referido no es “Daat” sino “Hokhmah”.
5) El
quinto elemento de todo lo anterior resulta de lo siguiente:
a) La
lectura y traducción “literal” del texto “fuera del espejo” sería:
“El orden (o instrucción) del
tetragrama (los cuatro niveles) es el origen del Conocimiento…”;
b) Pero
el mismo texto “reflejado” o “leído al revés”:
“El conocimiento del Origen
es orden e instrucción del Ser…”
Dicho
lo anterior, observamos como ALIRIO toma consciencia de sí mismo, de sus
orígenes contingentes, aunque fundamentales para el despliegue de su “Ser” y de
su “Creatividad”.
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Posada LOS GRANADOS. Carora. Fotografía: Ana T. Hernández de Antonio: @pasifae_ |
El punto
anterior se constituye en ese “darse cuenta” de que posteriormente procedería,
como señala el autor, a “Saltar la Talanquera” por segunda vez.
La
delatada triplicidad, estando más allá del 2, le permitió ver los opuestos en
sí mismo y reconciliarse con ellos. Al reconciliarlos dentro, le fue posible difuminar
los contrastes ideológicos que le habían acompañado desde el origen.
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